Conoce la isla Bequia, un Edén perdido en el Caribe

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El Caribe representa el núcleo mayor de visitas en turismo, en occidente,  ¿quién no ha pensado pasar una semana en las playas del Caribe?. Más de veinte países como islas aparte de los puertos y playas que pertenecen a naciones que tocan al Caribe, componen este increíble conglomerado de paraísos. Conozcamos Bequia un lugar muy pequeño, pero enorme en belleza.

Bahia Bequia, islas del caribe venezolano

Puerto Elizabeth es la capital de esta isla de las Granadinas y San Vicente, zona Venezolana en el Caribe. Isla Bequia no es un lugar fácil de llegar, se puede ir hasta Kingstown, y en avioneta llegar a Bequia. Lo más recomendable si el viaje se puede hacer entre varias personas, es alquilar un yate o velero, con o sin tripulación, dependiendo de las capacidades de cada uno, y navegar hasta esta isla.

Bequia no tiene mucho que ver, es un lugar para relax, para descansar, para olvidarse del mundo, y vivir unos días de ensueño. Es una isla muy visitada por yates millonarios, y de paso por  cruceros del Caribe , que detienen su marcha un día en  el puerto  Elizabeth-

snorkel en la Bequia, relax y excelente vida

Es una isla muy pequeña, casi cuatro mil habitantes, dedicados a la pesca, al turismo y a vivir una vida tranquila y sin problemas. El snorkel es el deporte nacional, ver peces y corales es algo maravilloso y muy fácil de hacer en esta isla.

Un sitio pequeño con pueblos como Hamilton, Belmont, Lower Bay, Mount Pleasant, La Pompe, Paget Farm y más poblaciones, que sin ser turísticas, atraen la atención del viajero que llega hasta aquí.

Vivir unos días en Bequia supone poder bucear con snorkel es lo más sencillo y fácil, para quedar admirado con la cantidad de peces de colores, corales, y el  silencio del mar Caribe, con un sol penetrante hasta en el agua, con una luz sin igual buceando.

Hablamos de una isla de menos de veinte kilómetros cuadrados de superficie, con la oferta real, de pasar los mejores días de tu vida, en un edén perdido del mundo, sin ruidos, sin estrés, pero con una riquísima langosta, frente al mar, apenas con algo de ropa, y sintiendo esa brisa caribeña, que te hará volver al Caribe.



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