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Viajar a Haití

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Justo hoy se cumple un año del terremoto que asoló Haití. Antes del desastre, Haití era un lugar lleno de vida. Su capital, Puerto Príncipe, no descansaba ni de día ni de noche. Ahora muchos edificios han sido destruidos y la inmensa mayoría de la población vive en circunstancias penosas.

Palm on white sand beach near cyan ocean

Esperemos que algún día podamos volver a pasear por las calles de Puerto Príncipe, la capital,  una ciudad bulliciosa y con mucha vida. Durante el día, vibra bajo un sol de justicia; por la noche, se ilumina con las lucecitas de los vendedores ambulantes. El espectáculo de sus calles nos hacía recordar lugares como Estambul, Bangkok o Nueva Delhi, pero con el sabor único que sólo se encuentra en aquella zona del Caribe.

Lo que más llama la atención es el transporte público que utiliza los famosos tap-taps, los cuales se concentran en el Mercado de Hierro o Mercado “Vallières”, un edificio tan peculiar como la ciudad, que escondía verdaderos tesoros como vajillas de caoba, esculturas de madera, objetos artesanales, entre otros muchos tesoros.

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Antes del seísmo en Puerto príncipe se levantaba el Palacio Nacional, copia del Petit Palais de Versalles, un enorme edificio que destacaba por su luminosa blancura; la plaza de Champ de Mars, que rodea el Palacio Nacional, repleta de numerosas construcciones de los años treinta. En ella se encuentran el Museo de Arte del Panteón Nacional y la Casa Defly, construcción de principios de siglo, transformada en museo de la vida criolla y en almacén de antigüedades.

Cap Haitien es otro de los puntos de interés del país, donde podemos apreciar en toda su plenitud la llamada arquitectura colonial. Conocida como la París del Nuevo Mundo, tiene calles, plazas y edificios coloniales de gran belleza. Al sur de la ciudad emergen las ruinas del Palacio Real de Sans Souci, inaugurado en 1813 y abandonado en 1848. Este lugar fue construido en plena época de guerra civil, después de la Independencia de Haití y de la muerte de Dessalines.

Cyan ocean before beach with sand

La Ciudadela (Citadelle) es una gran fortaleza en la montaña, que fue construida entre los años 1805 y 1820, con murallas de cuatro metros de ancho y 40 metros de alto, en la cima del cerro La Ferrière, de 875 metros de altura. Se complementaba con las Fortificaciones de Ramiers, que constituían un anexo formado por una residencia y cuatro fortines menores. Por su valor histórico y cultural fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1982, gozan de unas espectaculares vistas panorámicas.

Uno de los lugares más visitados de Haití era la Destilería de Ron Barbancourt. Allí se fabrica un ron enriquecido con mango, coco, naranja y café, entre otros sabores. Durante décadas, Haití ha sido famoso por sus exquisitos rones hechos, no de melaza, sino a partir de jugo de caña fermentado y destilado. Su Castillo, según cuenta la leyenda, fue morada de una historia de amor entre un hombre de negocios europeo y una belleza caribeña.

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El clima de las islas permite practicar numerosas actividades al aire libre, sobre todo los deportes acuáticos, especialmente el buceo. Cualquier persona con o sin experiencia en estas lides, puede realizar fácilmente el paseo hasta Sand Cay (Cayo Arenoso). Éste se realiza en lanchas con el fondo de cristal para poder apreciar todo lo que ofrece el arrecife más precioso del Caribe. Allí los visitantes pueden enfundarse el equipo de buceo y visitar las caprichosas formaciones de coral o encontrarse con multitud de peces de infinitos colores.

En la mayoría de los hoteles se pueden alquilar embarcaciones para navegar a vela, pescar o practicar el esquí acuático. En algunos de ellos se imparten cursillos de buceo en profundidad, con prácticas y título incluidos.